7 de junio de 2011

Cuanta razón..

Una vez le preguntaron a Lewis Hine, un fotógrafo de guerra, por qué había elegido esa profesión. Él contestó que si pudiese expresar con palabras todo lo que veía, no necesitaría cargar constantemente con una cámara de fotos; que ciertos momentos de belleza, de desolación, de horror y de heroísmo estaban más allá de las palabras.
Yo también lo creo. Hay cosas que no podemos explicar con simples palabras. Sentimientos como el amor y el compromiso.
Quizás por eso nuestra vida se compone de imágenes, de momentos congelados en el tiempo para siempre. De decisiones que cambian sin remedio el rumbo de las cosas, de fotografías fijas guardadas en la memoria, que nos recuerdan cada segundo lo hermoso que es vivir.

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