19 de diciembre de 2013

Subjetividad

Tantas cosas aparentes y ninguna, y es que hay muchas formas de mirar el mundo, aun en una misma persona. Y hay muchas personas en el mundo, y todos ven, a su manera.
He pensado en la fugacidad de la vida, de que hoy estamos aquí, y mañana no se sabe dónde, aunque las comodidades de la vida actual en esta parte del mundo arranque esa idea fatalista de nuestra mente ingenua, que se cree poseedora de vanas nimiedades… En fin, que perdiéndome en las palabras, como de costumbre hago, he llegado a la siguiente conclusión: ¿fugaces? Estrellas. Y es que todo el mundo sabe que cuando uno ve una estrella fugaz, se pide un deseo que ya no recuerdo si se cumple, pero pongamos que sí. Entonces si nuestra vida es fugaz y brillamos un poco, somos estrellas fugaces, por lo que podemos pedirnos un deseo. Ahí está la clave de tanto lío en el que alguno que otro ya se ha perdido. La clave, la llave de no sé qué (pero de algo bueno) es encontrar a esa persona, esa estrella fugaz a la que pedir un deseo, esa persona que brille en nuestro pensamiento; hablo de un familiar muy querido, un amigo, nuestra pareja… Y yo ya sé que siempre pediría tener un deseo más, para que siguiera ahí conmigo para poder dármelo, y así pedirle que estuviera conmigo toda la vida.

Cosas aparentes, o reales, pero yo veo eso cuando miro fuera de mí, que quiero que estén conmigo toda la vida, las personas que valen la pena, las personas que valen la alegría, que valen los silencios, que valen los gritos, las canciones, los momentos, los bailes, y los llantos… 

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