Tantas
cosas aparentes y ninguna, y es que hay muchas formas de mirar el mundo, aun en
una misma persona. Y hay muchas personas en el mundo, y todos ven, a su manera.
He pensado
en la fugacidad de la vida, de que hoy estamos aquí, y mañana no se sabe dónde,
aunque las comodidades de la vida actual en esta parte del mundo arranque esa
idea fatalista de nuestra mente ingenua, que se cree poseedora de vanas
nimiedades… En fin, que perdiéndome en las palabras, como de costumbre hago, he
llegado a la siguiente conclusión: ¿fugaces? Estrellas. Y es que todo el mundo
sabe que cuando uno ve una estrella fugaz, se pide un deseo que ya no recuerdo
si se cumple, pero pongamos que sí. Entonces si nuestra vida es fugaz y
brillamos un poco, somos estrellas fugaces, por lo que podemos pedirnos un
deseo. Ahí está la clave de tanto lío en el que alguno que otro ya se ha
perdido. La clave, la llave de no sé qué (pero de algo bueno) es encontrar a
esa persona, esa estrella fugaz a la que pedir un deseo, esa persona que brille
en nuestro pensamiento; hablo de un familiar muy querido, un amigo, nuestra
pareja… Y yo ya sé que siempre pediría tener un deseo más, para que siguiera
ahí conmigo para poder dármelo, y así pedirle que estuviera conmigo toda la
vida.
Cosas
aparentes, o reales, pero yo veo eso cuando miro fuera de mí, que quiero que
estén conmigo toda la vida, las personas que valen la pena, las personas que
valen la alegría, que valen los silencios, que valen los gritos, las canciones,
los momentos, los bailes, y los llantos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario