7 de noviembre de 2013

Ha salido el sol, porque tú me has mirado.

Pero las frases bonitas sólo hacen amores de verano, por eso yo quiero más. Llámame exigente si quieres, pero estas son mis reglas del juego, un juego al que quiero seguir jugando, un juego que sea divertido…en fin, lo que viene siendo un juego. Por eso no te voy a pedir nada, sino que vas tú a invadirme, tú vas a llenar mis horas, a colarte en mi mente, a meterte en mis pensamientos antes de que llegue a saber que los estoy formando, a saber qué me pasa sólo con mirarme, a decirme una cosa sin abrir la puñetera boca. Tú vas a hacer que mi vida no pueda seguir si no te tengo cerca, aunque no seas imprescindible; me refiero a que tú vas a removerme la vida. Sí, ese es el sueño que amaré condenar a muerte a fin de que se cumpla. Tú me vas a llenar de calma durante los truenos de la tormenta, y me vas a llevar a la playa a jugar con la arena. Vas a hacerme pensar y escribir, y fotografiar instantes memorables o simplemente de los dos. Tú vas a ser fuerte y me vas a hacer fuerte. Tú vas a dejarte de lunas cuando me mires a los ojos, hasta que llegue la aurora. Tú vas a ser siempre el mismo, el mismo, el mismo; incansable, incesable, infranqueable, indescifrable y extremadamente complicado a tu sutil manera de serlo. Tú vas a hacerme reír hasta que no pueda más, y también me harás llorar a veces aunque no quiera, y me vas a hacer quererte aun más con tonterías y carantoñas. Tú vas a llevarme de viaje, a Egipto, a Grecia, o a la vuelta de la esquina donde ver las estrellas desde el coche. Vas a quererme. Y si no pues tampoco pasa nada, que dicen que el hombre puede volver a enamorarse muchas veces en su vida. ¿Te atreves?

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