Pero las
frases bonitas sólo hacen amores de verano, por eso yo quiero más. Llámame
exigente si quieres, pero estas son mis reglas del juego, un juego al que
quiero seguir jugando, un juego que sea divertido…en fin, lo que viene siendo
un juego. Por eso no te voy a pedir nada, sino que vas tú a invadirme, tú vas a
llenar mis horas, a colarte en mi mente, a meterte en mis pensamientos antes de
que llegue a saber que los estoy formando, a saber qué me pasa sólo con
mirarme, a decirme una cosa sin abrir la puñetera boca. Tú vas a hacer que mi
vida no pueda seguir si no te tengo cerca, aunque no seas imprescindible; me
refiero a que tú vas a removerme la vida. Sí, ese es el sueño que amaré
condenar a muerte a fin de que se cumpla. Tú me vas a llenar de calma durante
los truenos de la tormenta, y me vas a llevar a la playa a jugar con la arena.
Vas a hacerme pensar y escribir, y fotografiar instantes memorables o
simplemente de los dos. Tú vas a ser fuerte y me vas a hacer fuerte. Tú vas a
dejarte de lunas cuando me mires a los ojos, hasta que llegue la aurora. Tú vas
a ser siempre el mismo, el mismo, el mismo; incansable, incesable,
infranqueable, indescifrable y extremadamente complicado a tu sutil manera de
serlo. Tú vas a hacerme reír hasta que no pueda más, y también me harás llorar
a veces aunque no quiera, y me vas a hacer quererte aun más con tonterías y
carantoñas. Tú vas a llevarme de viaje, a Egipto, a Grecia, o a la vuelta de la
esquina donde ver las estrellas desde el coche. Vas a quererme. Y si no pues
tampoco pasa nada, que dicen que el hombre puede volver a enamorarse muchas
veces en su vida. ¿Te atreves?
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