Muchas veces no vale esconderse. Ni huir. Muchas veces hay que afrontar los hechos, lo que nos pasó una vez. Porque tarde o temprano chocarán contra ti los efectos secundarios. La peor droga que puedas encontrar. Te deja sin sentido, lleno de vacío, de incoherencia. Te deja en un estado extraño que se diluye en noches saboreadas de forma amarga. Y ni siquiera el sol puede subir tu autoestima, o tu ego, o lo que sea que tengas para sentirte mejor.
Y todo eso porque no has afrontado lo que te pasó una vez, o sigues idealizando los momentos en tu memoria. Que no existen. Ni nunca han existido. Y las personas, los sentimientos y la vida en general está en constante movimiento y cambio. Y las cosas ya no son siempre iguales. O simplemente las disfrazamos porque ya no nos valen.
Así que aquí te quedas, con tus historias muertas, fallidas, inexistentes. Te quedas con la ironía y el silencio. Pero en realidad te quedas sola.
Simplemente, no puedo dormir. Pero igual, si me quedo en silencio escucho el mar. Es un sonido reconfortante.

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